PLACENTA Y GENES REPTILIANOS



El Pegajoso origen de la placenta humana desvelado




Los distantes antepasados de todos los mamíferos ponían huevos. Eso parecen desvelar las nuevas investigaciones que por fin han encontrado la misteriosa relación entre la placenta humana y el revestimiento en los huevos.
Alguien que ve por primera vez una placenta derramarse después del parto queda sorprendido por lo grande que es y puede preguntarse de donde procede realmente. Los científicos no tienen ninguna pista, por lo menos en lo que a su evolución se refiere.
Pero parece que una parte de ella, de características pegajosas y que se parece a un rojo y gran riñón, tiene una ascendencia reptiliana, según sugieren las nuevas investigaciones.
La placenta se desarrolla dentro del útero y suministra al feto oxígeno y nutrientes, garantizando que el cuerpo de la madre no rechaza al feto, del mismo modo que normalmente podría atacar a un germen, parásito u órgano trasplantado.
"La placenta es una increíble estructura, compleja y única de los mamíferos, pero no hemos tenido ni idea de cuales son sus orígenes evolutivos", dijo la investigadora Julie Baker, una bióloga molecular en la Universidad de Stanford en California.
Ahora, Baker y su colega han descubierto que el forro interior de los huevos puestos por los lejanos antepasados de todos los mamíferos podría ser el origen de la placenta, y toda la configuración ha evolucionado empleando restos de genes similares a los de los reptiles en los genes de los mamíferos. Una mejor comprensión de todo el proceso puede arrojar nuevas luces sobre el embarazo y los trastornos vinculados a el, dicen los investigadores.

Reptiles del pasado

Para investigar cómo evolucionó la placenta, Baker y Kirstin Knox analizaron los genes que están activos en las células de la placenta durante el embarazo.
"Yo estaba embarazada de mi primera hija, y estaba realmente interesada en aprender más sobre ello", dijo Baker.
Los investigadores descubrieron que la placenta se desarrolla en dos fases distintas. En la fase primera, que se extiende desde el comienzo del embarazo hasta la mitad del mismo, las células de la placenta que se activan en primer lugar son los genes que los mamíferos tienen en común con las aves y los reptiles.
Estos hallazgos sugieren la placenta evolucionó inicialmente en los principios de los mamíferos cuando encontraron nuevos usos para los genes similares que heredaron de los reptiles antepasados. Por ejemplo, de un simple tejido fijado en el interior de cáscaras de huevo y que en la actualidad permite nacer reptiles y aves para absorber el oxígeno del aire pudo evolucionar La placenta desarrolando tejidos similares, aunque de forma mucho más compleja.
En la etapa posterior, los investigadores encontraron, las células de la placenta sufren una gran una evolución genética que es específica para cada especie, a cambio de miles de genes que no estaban en anteriores especies. Por ejemplo, los roedores activan genes especiales para los roedores y monos activan genes simios .
Tiene sentido que cada animal con el tiempo necesite un conjunto único de genes, explicó Baker.
"Una orca embarazada tiene diferentes necesidades que un ratón y por ello se tuvo que llegar a diferentes soluciones hormonales para resolver sus problemas", dijo.
Por ejemplo, de la placenta de un elefante se ha de alimentar una sola criatura que tardará 660 días en nacer. Un ratón “preñado”, por otra parte, nutre un promedio de 12 crías en sólo 20 días. Tales embarazos requerieren placentas muy distintas.

Más para aprender

Sin embargo, aún queda mucho terreno desconocido. En su origen la placenta de los mamíferos tiene un tipo de células conocidas como Trofoblastos que no se encuentran en ningún otro tipo de animales, y incluso en los platypuses (Ornitorrincos) y otros mamíferos que ponen huevos.
"Como se forman ese tipo de células es algo que todavía nadie adivina," dijo Baker. "Por lo tanto, estamos buscando continuamente en el genoma para comprender como se llegó desarrollar".
Una mejor comprensión de los orígenes de la placenta podría ayudar a esclarecer el embarazo en su conjunto. La placenta también se sospecha podría estar vinculada a la principal causa de nacimientos prematuros, una condición conocida como preeclampsia.

Knox y Baker se detallan sus conclusiones en el número de mayo de la revista Genome Research

Noticia original de Charles P. Choi para Live Science

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